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3 días en coche por el Salar de Uyuni y el desierto boliviano.

octubre 20, 2018

Visitar el sitio Salar de Uyuni y las Lagunas de Colores, en el desierto boliviano, no es para cualquiera. El paseo incluye una buena dosis de aventura y – casi siempre – hostil. Todo ello por la remota ubicación de la ciudad de Uyuni, de donde parte la mayoría de los paseos, y de la falta de estructura y de recursos de Bolivia. En cambio, el áspecto visual es único y surrealista! Son kilómetros y más kilómetros de una llanura entera cubierta de sal, además de flamencos, volcanes y desiertos con más de 50 tonos de ocre …

Diversas agencias de turismo bolivianas ofrecen los más variados tipos de tours por la región. Sin embargo, el más popular es el tour de tres días y dos noches, a bordo de vehículo 4 × 4, cruzando regiones inhóspitas y sin asfalto, en busca del escenario más fantástico.

Primer día

El paseo comienza en la ciudad de Uyuni, una pequeña aldea con aeropuerto, cerca de la frontera con Chile, por donde la mayoría de los turistas llegan para explorar la región del suroeste boliviano.

A la hora señalada, el conductor te coge en el lugar, generalmente en el hotel. Hay opciones de tours privados, pero los más comunes son los tours compartidos. En los coches, en general, caben 6 turistas, además del conductor. Así, a menos que viaje en un grupo grande o contrate un tour privado, tendrá que dividir su aventura con desconocidos.

El primer destino es Salar de Uyuni, El mayor desierto de sal del mundo, con 10.000km2. ¡Ese es, sin duda, uno de los puntos altos del viaje! ¡Es impresionante! El blanco sin fin transmite una idea de sueño, paz, tranquilidad … en fin, una sensación difícil de describir, sólo estando allí se puede sentir.

La mayor diversión por ahí es hacer fotografías de las más diferentes maneras. Por eso, hay paradas para fotos y también en lugares donde el agua acumulada en el suelo crea ilusiones ópticas, confundiendo donde termina el suelo y comienza el cielo.

El almuerzo se sirve en el primer Hotel de Sal del Salar, que hoy está cerrado y funciona como museo. En ese momento, el conductor se convierte en cocinero, calienta la comida, pone la mesa y luego sirve a todos los pasajeros. La comida, a pesar de simple, suele ser muy sabrosa y nutritiva: bistec, quinoa, ensalada y frutas para el postre.

Después del almuerzo, pausa para fotos en el monumento del Rally Dakar, famoso rally que pasa por el desierto, y en los monumentos de las banderas de los países.

La siguiente parada es la siguiente: Isla Incahuasi, una isla en el centro del Salar, donde se pueden ver cactus gigantes y fósiles de rocas marinas. Es difícil de creer, pero hace miles de años, el agua del océano fue atrapada en la región durante el proceso de formación de la cordillera de los Andes, creando en un inmenso lago prehistórico. Cuando el agua se evaporó, quedaron sólo capas y más capas de sal. ¡Vale la pena pagar y subir hasta lo alto de la isla: la vista es te hará quitar el aliento!

De vuelta al coche, un poco antes del anochecer, se llega al alojamiento donde se sirve la cena y, quien quiera (sólo los fuertes!), Pueden tomar un baño (helado) antes de dormir. En algunos alojamientos se tiene la opción de baño caliente, pero, tiene que pagar a parte, cerca de $ 10 bolivianos.

Los alojamientos, en general, tienen habitaciones y baños colectivos. No hay calefacción y suele hacer frío por la noche. Por eso, lleve (o alquila) una bolsa de dormir. Hay energía eléctrica, pero no esperes un televisor. Las tomas para cargar electrónicas suelen ser motivo de pelea entre los turistas, pues hay muy pocas.

Segundo día

El salar se queda atrás y, tras unas horas en coche, se inicia la región volcánica, con el imponente Volcán Ollagüe.

Al entrar en el Parque Nacional Eduardo Avaroa, se sigue por la ruta de las «Joyas Altoandinas», con las lagunas Cañapa, Hedionda, Chiarcota y Honda.

Los desplazamientos en coche son largos y, a pesar de las varias paradas, se pasa gran parte del tiempo dentro del coche. No hay camino y mucho menos asfalto. Entonces, prepárese: en ciertos trayectos (no en todo) el coche se tambalee. La manera es distraerse mirando por las ventanas, siempre espectacular. Y prepare la cámara fotográfica, pues el visual de las Joyas Altoandinas es espectacular con sus volcanes y flamencos!

Después del almuerzo cerca Laguna Hedionda, también preparado y servido por el conductor, es hora de ingresar en el Desierto de Siloli, uno de los más áridos del mundo. Allí es posible distinguir tonos de marrón hasta entonces impensables …

El viento es fuerte y es justamente el responsable de esculpir las rocas, creando formaciones rocosas curiosas, como el «árbol de piedra».

Después de otro trayecto en coche, se llega a Laguna Colorada, una de las más bellas. Los flamencos y el volcán al fondo hacen que el paisaje quede hermosamente surrealista.

Al atardecer, es la hora de llegada en el segundo alojamiento. Esta vez, una habitación compartida entre 10 personas era lo que nos aguardaba. Afortunadamente, no había ningún roncador. Por si las moscas, lleve un protector auricular.

Tercer día

En el último día, hay que madrugar. A las 6h ya teníamos que estar listos para salir con destino al Geiser Sol de Mañana. Debido a la actividad volcánica, el agua subterránea es calentada por la lava volcánica y lanzada en la superficie por fisuras en la tierra. Hay que despertar temprano porque la niebla es más intensa a primera hora de la mañana, debido al contraste entre la temperatura del agua calentada por la lava volcánica y el frío de la mañana. ¡Es increíble! Lo mejor de todo es que podemos verlo muy cerca!

Después de unos minutos en coche, es hora de relajarse en una piscina natural de aguas termales, en medio de volcanes y flamencos. Lo difícil es incluso enfrentar el frío intenso que suele hacer al principio del día y quedarse sólo con la ropa de baño antes de ir a las aguas termales. Pero vale la pena! ¡Es simplemente una delicia!

En este trayecto, la altitud llega hasta los 5.000 metros, la más elevada de todo el paseo. Por eso, no extrañe si algunos de los aventureros vengan a sufrir del mal de la altitud, conocido como mal de altura. Los síntomas más comunes son dolor de cabeza, náuseas, vómitos y mareo. Si esto ocurre, tome bastante agua o las hojas de coca para mascar.

De vuelta al coche, es hora de seguir hacia la Laguna Verde, que tiene el agua verde debido a la gran cantidad de algunos minerales, con el volcán Licancabur al fondo.

En el camino, da para disfrutar una visión panorámica del Desierto Dalí, con escenario que parece haber salido de una de las obras del gran pintor español.

Poco antes de la puesta del sol, se llega finalmente a Uyuni. Reza para que el coche no se rompa en ningún momento del camino. Sí, puede suceder. Y sucede. Vimos un coche perder la rueda … La manera ahí es esperar pacientemente el rescate y luego seguir viaje.

Moraleza: Haciendo un balance realista, si es mochilero o si no le importa compartir la habitación y el baño con otras personas dale una oportunidad a este viaje 😉

3 días en coche por el Salar de Uyuni y el desierto boliviano.
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